See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.net/publication/301647386 Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional Chapter · April 2016 DOI: 10.13140/RG.2.1.3574.3122 CITATIONS 0 READS 453 2 authors: Some of the authors of this publication are also working on these related projects: Balance de los estudios sobre Política Exterior en Argentina View project Investigador principal: Preferencias electorales en el pacífico colombiano. Análisis de la participación política en escenarios de conflicto (1997-2014) View project Adolfo A. Abadía University ICESI 23 PUBLICATIONS 16 CITATIONS SEE PROFILE Inge Helena Valencia University ICESI 13 PUBLICATIONS 11 CITATIONS SEE PROFILE All content following this page was uploaded by Adolfo A. Abadía on 31 May 2016. The user has requested enhancement of the downloaded file. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional1 Adolfo A. Abadía2 Inge Helena Valencia P.3 Introducción Pese a no ser tan visible en el escenario político nacional, el depar- tamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (en adelante Archipiélago) es uno de los territorios más activos en términos de movilización social y dinámicas electorales. Para el sociólogo Fran- cisco Avella (2002), los distintos intentos de integración del Archipiélago a la Nación y la imposición del poder formal del gobierno central han sido generadores de reacciones marcadas por la confrontación al poder 1 Los autores agradecen a María de los Ángeles Balaguera y a Osmani Castellanos por su colaboración para la sistematización de información y la realización del trabajo de campo. 2 Politólogo y estudiante de la Maestría en Estudios Sociales y Políticos de la Universidad Icesi (Cali, Colombia). Actualmente se desempeña como investigador y asistente editorial de la Oficina de Publicaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la misma universidad. Sus temas de investigación se centran en los procesos electorales, los partidos y sistemas de partidos y la política subnacional. Correo electrónico: aaabadia@icesi.edu.co y adolfoabadia@yahoo.es | ORCID: http://orcid.org/0000-0002-9034-2156 | ResearchGate: https://www.researchgate.net/ profile/Adolfo_Abadia | Academia: https://icesi.academia.edu/AdolfoAbadia. 3 Phd en Antropología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS, París, Francia) y Antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente es jefe del Departamento de Estudios Sociales y profesora asociada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Icesi. Ha sido investigadora visitante del Ciesas (México) y becaria del programa Drogas Seguridad y Democracia del Social Science Research Council. Entre sus líneas de interés se destacan: impactos del multiculturalismo, procesos de participación política de poblaciones afrodescendientes e impactos sociales del narcotráfico en Colombia y América Latina. Sus publicaciones recientes han aparecido en Cultural Anthropology y en el portal web La Silla Vacía. Correo electrónico: ihvalencia@icesi.edu.co. https://icesi.academia.edu/IngeHelenaValencia. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 16 del Estado por parte de la población isleña-raizal, lo cual ha contribuido a definir el escenario político de las islas. Por su parte, la jornada electoral que tuvo lugar en octubre de 2015, se inscribe en un circuito de continuidades y rupturas entre casas polí- ticas, intereses económicos, así como problemáticas sociales, multicul- turales y territoriales de las islas. Sumado a esto, el clima político y territorial, luego del fallo de La Haya en 2012, han puesto de manifiesto una pregunta por el futuro de la agenda política y económica que se está fijando en las islas. Como se podrá leer en las siguiente líneas, este capítulo busca dar a conocer el panorama político-electoral del Archipiélago y las dinámicas del poder local, teniendo en cuenta un contexto de conflictividad social entre la población isleña-raizal y la población de origen continental, y la pregunta por la gobernanza de este territorio insular y marítimo, en un momento histórico de gran importancia tanto en la región como el contexto nacional: el posconflicto. Algunas particularidades de la región Archipiélago El Archipiélago está localizado a 780 km de la costa Caribe continen- tal de Colombia. Por su ubicación, ha estado inmerso en los procesos de poblamiento de la región Caribe occidental del continente a través de migraciones de larga duración provenientes mayoritariamente de Ja- maica y que luego se desplegaron a lugares como Bocas del Toro (Pana- má), Puerto Limón (Costa Rica), Bluefields y Corn Islands (Nicaragua), Livingston (Guatemala) y Bay Island (Honduras). Prueba de ello es la existencia de lazos familiares, de relaciones de comerciales y el uso de la lengua creole, de base anglófona y el inglés caribeño (Parsons, 1985; Avella, 2003; Sandner, 2003). Tabla 1. Incremento población Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina Año San Andrés Providencia Total 1973 20.362 2.627 22.989 1999 53.159 4.165 57.324 2005 77.084 6.319 83.403 Fuente: cifras ilustrativas en cuanto a crecimiento poblacional. Datos de censos oficiales del DANE, 2005. Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 17 El carácter político-administrativo del Archipiélago comienza con la adhesión voluntaria de los isleños a la Constitución de Cúcuta de 1822, momento en que las islas se consideran parte del territorio colombiano (Parsons, 1985; Avella, 2002). En 1866, el sexto cantón de la Provincia de Cartagena del Estado de Bolívar concede al Gobierno central de los Estados Unidos de Colombia el uso sobre esta área terrestre y marí- tima, creándose así, luego de dos años, el Territorio Nacional de San Andrés y Providencia. En 1912, este territorio es declarado Intendencia Nacional, con la Isla de San Andrés como capital (Alc. PySC; Eastman Arango, 1992). Desde mediados del siglo XX el Archipiélago vive un proceso de in- tensa integración por parte del Estado colombiano. La declaratoria de la isla de San Andrés como puerto libre y el posterior fomento de la indus- tria turística son ejemplo de ello. Por su parte, las islas de Providencia y Santa Catalina, al no vivir estos procesos de intervención económica, han permanecido más rezagadas del proceso de integración nacional y hoy pertenecen al sistema de reservas de biosfera de la Unesco, con el fin de proteger su riqueza ambiental. A finales del siglo XX, con la Constitución Política de Colombia de 1991, se erige como uno de los 32 departamentos del país, arrogándose para sí todos los bienes y derechos respectivos a esta titulación (artículos 309 y 310, CPC-91). Desde ese momento, en el departamento se escogen, mediante la elección popular, los cargos a las corporaciones regionales como las alcaldías, los concejos municipales, la Gobernación y la Asamblea de diputados. La nueva Constitución permitió que el Archipiélago recibiera el estatus de “Departamento Especial” (artículo 310, CPC-91), lo que significó la posibilidad de obtener una legislación y un régimen especial en materia administrativa y fiscal a través de la Ley 47 de 1993. Esto permitió el reconocimiento de la población isleña- raizal como grupo étnico del Archipiélago4 y, en aras de proteger a esta población y garantizar la sostenibilidad insular a través del control a 4 La Corte Constitucional, en la sentencia C-086/94, establece: “El constituyente de 1991 fue consciente de la importancia del Archipiélago y de los peligros que amenazan la soberanía colombiana sobre él. Esto explica por qué la actual actitud política se basa en la defensa de esa soberanía, partiendo de la base de reconocer estos hechos: a) la existencia de un grupo étnico formado por los descendientes de los primitivos pobladores de las islas; b) las limitaciones impuestas por el territorio y los recursos naturales, al crecimiento de la población; c) la capacidad y el derecho de los isleños para determinar su destino como parte de Colombia, y mejorar sus condiciones de vida”. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 18 la migración, se creó la Oficina de Control, Circulación y Residencia (OCCRE) con el Decreto 2762 de 1991. Esta Oficina, por un lado, regula todo lo relacionado a la circulación y residencia definiendo quiénes pueden habitar en el Archipiélago: la población nativa, los isleños-raizales quienes además pueden acceder a algunos derechos especiales otorgados por el Estado; los residentes per- manentes, aquellos no raizales nacidos en las islas; y los residentes tem- porales, personas no nacidas en las islas y que por diferentes razones llegan a residir en ellas, su permanencia en las islas debe ser justificada y se reduce al tiempo según las tareas y funciones estipuladas. Por otro lado, la OCCRE juega un importante papel en las dinámicas electorales, ya que en el Archipiélago solamente pueden votar aquellos ciudadanos residentes —raizales y residentes permanentes— que ten- gan en regla su situación jurídica frente a esta oficina según el artículo 12 de la Ordenanza 019 de 2010. Para las elecciones de 2015 y a partir de la resolución 2180 de 2015, el Consejo Nacional Electoral tomó la información de la OCCRE para determinar el censo electoral en 47.215 votantes para la Gobernación del Archipiélago y en 4.297 para la Alcal- día en Providencia (ver adelante tablas 4 y 5). Así, en 2015, para ejercer el derecho al voto, además de la cédula, se exigió la tarjeta OCCRE (El Isleño, 2015b)5. A diferencia de las elecciones de carácter regional (como las analizadas en este capítulo), para las nacionales (Presidencia y Con- greso) esta tarjeta no se exige como requisito. Actualmente, en el Archipiélago habitan varios grupos sociales: su población nativa, la isleña-raizal, colombianos continentales que ya tie- nen segundas y terceras generaciones nacidas en las islas denomina- dos como pañas, y una importante presencia de la diáspora libanesa, que llegó a mediados del siglo XX para el desarrollo de actividades comerciales. Además de lo anterior, otra particularidad radica en el diseño insti- tucional del sistema electoral6 del Archipiélago. Este departamento solo 5 Ver además Tabla 1 sobre el número de la población del Archipiélago. 6 Se entiende como las reglas de juego formales que han sido sancionadas institucionalmente para reglamentar los procesos y resultados electorales. A manera de ejemplo y aunque no sean abordadas en este trabajo, entre estas pueden encontrarse: el umbral legal, la fórmula de conversión, el procedimiento para la creación de partidos políticos, así como de las otras formas de participación política, etcétera. Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 19 considera la isla de Providencia como municipio, por lo tanto es la única que elige alcalde y concejales, mientras que la totalidad del censo electo- ral del Archipiélago elige gobernador y asambleístas, quienes gobiernan desde la isla de San Andrés (Basset y Garbijas, 2014:4). Otro elemento importante respecto al diseño consiste en la nueva curul destinada a la población isleña-raizal en la Cámara de Represen- tantes7. El Archipiélago cuenta con dos representantes asignados según lo dispuesto para circunscripciones territoriales. Esto constituye un lo- gro para la población isleña-raizal, que demandaba mayor participación política luego de los resultados del fallo de La Haya, y nos recuerda que si bien la Constitución Nacional de 1991 representa un hito importante para el Archipiélago, no hay que pasar por alto todo el proceso de déca- das de trabajo y movilización en búsqueda de alternativas para la parti- cipación e inclusión política y social por parte de comunidades étnicas y afrodescendientes (Valencia, 2011a; Milanese y Valencia, 2015:209-211). Breve recuento histórico de la participación política en el Archipiélago, 1991-2015 Cuando se hace referencia a los procesos de participación políti- co-electoral en las islas, es muy importante tener en cuenta dos situacio- nes. Primero, la importante participación de un sector de la población en la Asamblea Constituyente de 1991, para evidenciar la crisis social y económica que vivía el archipiélago y adelantar los reclamos de partici- pación política y protección a la riqueza cultural y ambiental de las islas. Segundo, la existencia de una trayectoria referida a los procesos de movilización política que, en general, siempre buscan ganar mayor interlocución con el Estado central, desde la adhesión de las islas al territorio colombiano. Al respecto, es importante anotar que a comienzos del siglo XX, la mayor parte de los gobernantes del Archipiélago provenían del continente y algunas de las medidas estatales tomadas durante estos años demuestran la presencia de un estado lejano con gran injerencia en la sociedad isleña. Tras la declaración del Archipiélago como intendencia, 7 Ver artículo 6 del Acto Legislativo 02 de julio de 2015, que modifica el artículo 176 de la Constitución Política de Colombia, el cual define las magnitudes electorales para las circunscripciones territoriales y especiales. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 20 a inicios de 1920 se comenzó a implantar una soberanía ideológica en aras de integrar las islas al territorio nacional y al imaginario de nación que se manejó desde el centro del país, situación que generó muchos conflictos, así como reclamos y movilizaciones. De esta manera, se vieron cruzados, durante ese período, dos procesos inscritos en la consolidación del proyecto nacional: [D]e un lado, la continuación de un intento de soberanía ideológica por la vía de una instrucción escolar dirigida por la Iglesia Católica, y por el otro, algunos años después, la promoción de una soberanía económica vislumbrada en los proyectos de ‘moder- nización’ y ‘desarrollo’ que proponía el Estado al declarar a San Andrés como Puerto Libre —y con esto, la instalación de programas de fomento al turismo además de la estimulación del comercio—. (Rivera, 2002:37) A partir de la implementación de las políticas de integración for- talecidas con el puerto libre en 1953, el aumento de la población por migración y la pérdida de la tierra en manos de raizales, un sector de la población nativa de las islas conformó un movimiento independista, que buscó eco en diferentes espacios e instituciones. Así, en 1965 se remitió un memorial firmado por varios isleños a la Corona Británica solicitando la soberanía de Inglaterra sobre las islas; posteriormente, en 1972, un grupo de isleños residentes en Nueva York, autodenominados Comité Pro-Independencia de San Andrés, elevaron una petición a la comisión de descolonización de las Naciones Unidas para obtener su separación de Colombia, bajo la forma de un estado llamado Federal Republic of Old Providence8. A finales de la década de 1970 y comienzos de 1980, el grupo se disolvió para integrarse a un movimiento mucho más amplio que se denominó Sons of the Soil9. Esta organización fue conocida por reivindicar la defensa de la identidad y la cultura isleña-raizal más la sostenibilidad ambiental, con lo que sentó las bases de lo que posterior- mente se conoció como el movimiento raizal. 8 Este movimiento consiguió hacer llegar a la Organización de Naciones Unidas un documento respaldado por más de diez mil firmas, donde se presentaba el caso del pueblo isleño raizal como víctima del colonialismo —en este caso colombiano— y se proponía la creación de un estado autónomo, soberano e independiente. 9 En castellano, Hijos de la Tierra. Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 21 Otro efecto que tiene la declaratoria del Archipiélago como puerto libre es producir una mayor cercanía con el Estado colombiano y, así mismo, con sus partidos tradicionales. Como en otros lugares del país, el bipartidismo propio de la primera mitad del siglo XX hizo presencia en las islas y cada una de las fuerzas enganchó liderazgos políticos de la élite isleña-raizal10 que se encargaron de hacer la disputa política en la región. Estos líderes, apadrinados tanto por el partido Liberal como por el Conservador, comenzaran la disputa por asumir cargos de poder e insti- tuciones pertenecientes al Estado central (ser intendentes, representan- tes y, posteriormente, gobernadores). Según Jairo Archbold, un punto muy importante de la irrupción de los partidos políticos, las dinámicas electorales y las instituciones políticas colombianas en las islas, radica en cómo estos representan el despliegue de poder y el acercamiento de aquellas al Estado nacional, así como la apropiación de dinámicas clien- telares (Archbold, 2013:73). En términos de participación resaltan dos figuras políticas por su trayectoria. Por un lado, Adalberto Gallardo (1921-2010), exintendente de la isla y exrepresentante a la Cámara, miembro de la una de las fami- lias élite de mayor poder político y económico en la isla de San Andrés, muy cercano al Partido Conservador Colombiano (en adelante, PCC) y fundador de la posterior agrupación independiente Movimiento de Integración Regional (en adelante, IR)11. Su cercanía a este partido se forjó de la mano del ideario político de integrar las islas al continente a partir del desarrollo de la empresa turística, el cual jugó un papel muy importante en las gestiones del general Rojas Pinilla, de los presiden- tes Guillermo León Valencia (1962-1966) y Misael Pastrana (1970-1974) y, posteriormente, de candidatos conservadores como Rodrigo Lloreda Caicedo (Trujillo Irurita, 2005). Adalberto fue padre de Julio Cesar Ga- llardo, uno de representantes que ha tenido mayores periodos en la Cá- mara de Representantes en la historia política reciente del Archipiélago. Por otro lado, está la figura de Álvaro Archbold Manuel (1919-2015), quien también fue representante a la Cámara, intendente y consejero municipal y construyó su carrera política de la mano del Partido Liberal 10 Algunos de estos líderes son Lisandro May representante del partido liberal, y Jeremiah Mitchell del PCC (Archbold, 2013:72). 11 Movimiento de Integración Regional (IR), otrora llamado Movimiento de Integración Nacional. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 22 Colombiano (en adelante, PLC). Desde su profesión de médico, y como representante, ganó apoyos y logró incidir en importantes decisiones para el Archipiélago. Así, tanto la familia Gallardo como la familia Archbold cuentan como ejemplo del alcance del bipartidismo en las islas, lo que contribuyó a la configuración de pequeñas redes de poder nacional y regional, que en las islas se cruzan con relaciones familiares y padrinazgos, muy propios del contexto insular. Un claro ejemplo de ello es cómo estas dinastías fa- miliares prolongan su incidencia y poder de decisión en las islas a través de alianzas, o del paso de poder de padres a hijos, para hegemonizar las elecciones populares. Otro aspecto a resaltar en términos de la participación política es la existencia de un importante proceso de movilización social. Desde ini- cios de los años 1990 surgen diversas organizaciones de carácter cívico, religioso y ambiental, que luchan por los derechos de la población raizal y denuncian las situaciones de conflicto tanto en las islas como con el Estado colombiano. Las reivindicaciones y movilizaciones promovidas por estas organizaciones constituyen lo que hoy es conocido como mo- vimiento raizal, en el que sobresale Archipiélago Movement for Ethnic Native Self Determination (AMEN-SD)12, como proceso de convergencia organizativa que se constituye en la organización que plantea los linea- mientos y directrices del movimiento raizal. La importancia de organizaciones políticas como AMEN-SD radica en que son las encargadas de posicionar los reclamos de la población is- leña-raizal, en el marco de su reconocimiento como grupo étnico, po- seedor de derechos diferenciales, y de la realización de reivindicaciones alrededor de la autodeterminación. Es evidente que con todo el sustento legal que hubo detrás de su reconocimiento, también se logró visibilizar e internacionalizar la situación de crisis social y económica del Archi- piélago. Hoy AMEN-SD es un actor político importante que incide en decisiones del contexto político local. 12 Valga resaltar la correspondencia entre las siglas de esta organización, AMEN-SD, con la palabra amen, propia del contexto bautista del Archipiélago. Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 23 Tabla 2. Genealogía de la formación de movimientos y procesos organizativos en el Archipiélago Período Características Colonia y naciente república - Procesos emancipatorios y rebeliones de la población escla- vizada de origen africano. - Adhesión voluntaria a los Estados Unidos de Colombia, 1822. 1940-1950 Liderazgos, intelectuales y política - Declaratoria de las islas como intendencia (1912). - Liderazgos políticos con reivindicaciones alrededor de la me- joría de la administración estatal. - Francisco Newball en SearchLight. 1960-1970 De intelectuales a movimiento de masas - Articulación raza y clase. Luchas globales antirracistas y por la defensa de los derechos civiles provenientes de EE.UU. y Suráfrica. - Reivindicaciones contra el colonialismo colombiano. - Influencia de pastoral afroamericana. - ONU Federal Republic of Old Providence. 1980-1990 Movimiento masas/ organizaciones de base - Emergencia de organizaciones que reivindican procesos por la defensa del territorio, la sostenibilidad ambiental y la iden- tidad propia. - Reivindicaciones dentro del Convenio 169 OIT (pueblos indí- genas). - Emergencia del concepto de raizal como población nativa de las islas, Sons of the Soil. 1991-2000 Reconocimiento como grupo étnico - Reconocimiento derechos especiales para el Archipiélago: artículo 310, Ley 47 de 1993; importancia reconocimiento como población afrocolombiana, Ley 70 de 1993. - Reivindicaciones sobre el derecho a la autonomía y la auto- determinación. - Emergencia del movimiento raizal asociado a repertorios de acción colectiva. - Archipiélago Movement for Self Determination (AMEN-SD). 2000-2015 - Agudización de la crisis social y económica en las islas. - Irrupción de la violencia asociada al narcotráfico. - Perdida territorial debido al fallo de La Haya. - Atomización del movimiento raizal. Fuente: Valencia 2008, 2011a, 2011b y 2013. Participación político-electoral en el Archipiélago, 2015 Al revisar los candidatos elegidos como gobernadores del Archipié- lago, vemos que desde 1991 el PLC se consolida como el mayor poder Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 24 político en las islas con cinco gobernaciones. El IR, apoyado por el PCC, aunque solo registra dos gobernaciones, no sobra decir que ha logrado monopolizar una de las dos curules de la Cámara. También se resaltan dos gobernaciones que llegan a través de partidos independientes: Si- món González Restrepo (1993-1994), quien contó con algún apoyo de la casa Gallardo, y Ralph Newball Sotelo (2001-2003), que logró un im- portante apoyo de la población raizal y los pastores de las iglesias de la isla (ver Tabla 3). Con relación a las corporaciones municipales de la isla de Providen- cia, y en específico a la Alcaldía, la votación del candidato ganador os- cila entre 666 y 1.464 votos, como mínimo y máximo en 1997 y 2015, respectivamente, con un promedio de 1.086 votos entre los ocho alcal- des elegidos (ver Tabla 3). Aquí también se destaca la participación de organizaciones partidarias de carácter nacional como, principalmente, el PLC en las elecciones de 2011, 2007, 2003 y 1997, y el PCC en 2007, 1997 y 1994; en menor medida, el Partido de la Unión Social (en ade- lante, Partido de la U) y el Movimiento ALAS-Equipo Colombia en 2007, el Partido Colombia Democrática en 2003 y el partido Cambio Radical (en adelante, CR) y el movimiento político Huella Ciudadana en 1997. Por otro lado, se destacan también las candidaturas de organizaciones políticas de corte local-isleño-raizal, o “independientes”, como las que han participado, y algunas con éxito, desde 1992. Solo por mencionar un ejemplo, el actual Alcalde de Providencia llega por firmas a la candi- datura independiente Más por Providencia y Santa Catalina (MxPySC). En términos de los resultados, desde 1992 se han elegido ocho alcaldes. Tabla 3. Histórico candidatos elegidos por jornada electoral y por corporación, 1990-2015 Año Periodo Alcaldía Gobernación Providencia Part. Pol. Votos San Andrés Part. Pol. Votos 1990 1991-1992 (a)   Kent Francis James   Nom- brado 1992 1993-1994 (a) Alexander Calixto Henry Livingston* Otros 1.118 Simón González Restrepo Otros 8.867 Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 25 Año Periodo Alcaldía Gobernación Providencia Part. Pol. Votos San Andrés Part. Pol. Votos 1994 1995-1997 (b) Ridley Huffington Britt*   PCC 1.065 Antonio Manuel Stephens* Cristina Mitchell Hunter PLC 7.496 1997 1998-2000 (b) Nelson Forbes Roy Huella 666 Leslie Bento Archbold* David Soto Uribe / Félix Palacio Stephens / Silvio Casagrande May PLC 10.032 2000*** 2001-2003 (b) Raúl Fabio Huffington Britton   Otros 1.160 Ralph Newball Sotelo* Álvaro Segundo Archbold Núñez Otros 6.875 2003** 2004-2007 (c) César Augusto James Bryan Col. Dem. 936 Susanie Davis Bryan IR 5.277 2005**   Álvaro Segundo Archbold Núñez PLC 5.782 2007 2008-2011 (c) Janet Antonia Archbold Howard ALAS - Equipo 1.013 Pedro Clavel Gallardo Forbes IR 8.187 2011 2012-2015 (c) Arturo Arnulfo Robinson Dawkins MIO 1.269 Aury Socorro Guerrero Bowie PLC 14.271 2015 2016-(2019) (c) Bernardo Benito Bent Williams MxPSC 1.464 Ronald Housni Jaller PLC + U 6.626 * Suspendidos (algunos sin terminar su periodo; para estos casos, en cursiva sus remplazos) | ** En 2005 se celebraron elecciones atípicas a la Gobernación del Archipiélago por terminación del periodo del mandatario anterior (RNEC, 2016) | *** No se celebraron elecciones el 29 de octubre de 2000 (Sánchez David, 2001:22); por destitución del Gobernador, se adelantaron las elecciones a marzo de 2000, siete meses aproximadamente (Lunazzi, 2000 y RNEC, 2016). PLC: Partido Liberal Colombiano | PCC: Partido Conservador Colombiano | U: Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U) | IR: Movimiento de Integración Regional | Huella: Movimiento Huella Ciudadana | Col. Dem.: Partido Colombia Democrática | ALAS-Equipo: Movimiento ALAS- Equipo Colombia | MIO: Movimiento de Inclusión y Oportunidades | MxPSC: Más por Providencia y Santa Catalina | Otros: Otros partidos o movimientos. (a) Periodo de gobierno de dos años | (b) Periodo de gobierno de tres años | (c) Periodo de gobierno de cuatro años. Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 26 Gráfica 1. Votación de los candidatos elegidos a Alcaldía de Providencia y Gobernación del Archipiélago, 1992-2015 Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Pasando a las elecciones a la Gobernación del Archipiélago, como es de esperarse por la diferencia poblacional, la participación política es consecuentemente mayor que a la Alcaldía en Providencia. Solo como para hacerse una imagen de esta diferencia, la votación promedio del candidato ganador a la Gobernación con 8.157 votos es casi ocho veces mayor, con un mínimo de 5.277 en 2003 y un máximo 14.271 en 2011. En este escenario, el PLC y el IR13 constituyen los partidos políticos que más veces han competido y han gobernado desde el Coral Palace14 (ver Tabla 3). En menor medida, también se encuentra el Partido de la U, que ha inscrito candidatos en dos oportunidades, 2007 y 2015. Existen otros partidos que también han sido parte de la contienda electoral, como los partidos Polo Democrático Alternativo, CR, Opción Ciudadana, Alianza Social Independiente, Colombia Democrática, entre otros, aun- que su participación se haya podido registrar una sola vez. En resumen, han regido nueve gobernadores, a pesar de que el primero15 haya sido 13 En 2006 el IR perdió la personería jurídica por no superar el umbral legal (2%), se transformó en un Movimiento Significativo de Ciudadanos (MSC) e inscribe a sus candidatos por firmas (Velásquez Archibold, 2015b, y LSV-C, 2015). 14 Nombre que recibe el edificio sede de la Gobernación del Archipiélago. 15 Kent Francis James fue nombrado gobernador del Archipiélago durante el proceso de transición de la Constitución de 1991. En 1992 se celebraron las primeras elecciones a nivel municipal y departamental mediante el voto popular. 16.000 14.000 12.000 10.000 8.000 6.000 4.000 2.000 0 1992 1.118 1.065 1.160666 936 1.013 1.269 1.464 8.867 7.496 10.032 6.875 5.277 8.187 14.271 6.626 1994 1997 Votos alcaldes Providencia Votos gobernadores San Andrés 2000 2003 2007 2011 2015 Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 27 posicionado por nombramiento durante el proceso de transición de la Constitución de 1991. Desde una perspectiva de género, se puede hacer otra lectura de la experiencia electoral de las islas. Como en ningún otro departamento, el cargo principal del Ejecutivo ha sido ocupado por mujeres: Cristina Mitchell Hunter en 199416, Susanie Davis Bryan en 2003 y Aury S. Gue- rrero Bowie en 2011, situación que da cuenta de la importancia de los liderazgos femeninos en el contexto insular. Por el contrario, la Alcaldía de Providencia solo ha tenido una alcaldesa, Janet Antonia Archbold Howard en 2007, lo que constituye un logro femenino notablemente dis- tante del éxito que tienen las mujeres como candidatas a la Gobernación del Archipiélago. Ahora, un asunto de particular importancia para las islas. Si se revi- san los casos en que los gobernantes fueron sancionados con la susti- tución temporal y/o la destitución del cargo, se observa un panorama desalentador. Por el lado del gobierno municipal de Providencia, se encuentran dos casos, en 1992 y 1994, mientras que para la Goberna- ción el número asciende a tres (1994, 1997 y 2000). Esta información nos muestra un escenario ciertamente alarmante, en términos de la es- tabilidad institucional de dichas corporaciones, en parte quizás debido a la poca experticia en el manejo de lo público, de los formalismos y procedimientos concernientes a las reglas político-administrativas de un departamento, dado que todas estas suspensiones ocurrieron en la primera década de entrada en vigencia de la Constitución Política de 1991. De modo similar, también se pueden considerar las posturas firmes de algunos gobernantes, lógicas no comprendidas acerca de asuntos concernientes al manejo de las basuras (como con Leslie Bent Archbold en 1999 y Ralph Newball Sotelo en 2002) o del erario (con Antonio Manuel Stephens en 1996). El proceso electoral del pasado 25 de octubre de 2015 se enmarca en un contexto muy particular de la historia política colombiana, pues fue una oportunidad para configurar un escenario político determina- do a fin de la construcción de políticas de cara a un posible referendo de ratificación del proceso de paz que se adelanta con las FARC en La 16 Aunque en calidad de Gobernadora encargada luego de que el candidato elegido popularmente fuera destituido y suspendido del cargo, meses previos a culminar su periodo de gobierno y a las elecciones de 1997. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 28 Habana, por un lado; pero también permiten hacerse una idea de los posibles liderazgos político-partidarios que se podrían perfilar en las próximas elecciones presidenciales y legislativas de 2018. Aun así es importante resaltar que la insularidad propia del Archipiélago marca algunas de sus dinámicas políticas, lo cual tiene por consecuencia que ciertas discusiones propias del contexto nacional sean poco pro- tagónicas. A continuación, se ofrece un análisis de las elecciones de 2015 a la Gobernación del Archipiélago y a la Alcaldía de la isla de Providencia, contrastando su resultado con los que se registran para 2011 y 2007; posteriormente, haremos un análisis de los resultados en términos de la configuración del poder político en el Archipiélago. Elecciones a la Gobernación del Archipiélago Las elecciones de 2015 se destacan, primero, por el aumento en el número de candidatos en comparación con las dos elecciones anteriores (ver Tabla 4). En total se presentaron cinco candidatos en San Andrés: Ronald Housni Jaller como coalición del PLC y el Partido de la U, Jorge Méndez Hernández por CR, Everth Julio Hawkins por Opción Ciudada- na, Susanie Davis Bryan por el IR y Lidonel Cremlin Bent por Alianza Social Independiente (ASI). Tabla 4. Participación electoral y abstención en las elecciones a la Gobernación del Archipiélago, 2007-2015 Año Potencial electoral Número de candidatos Número de votos Votación Abstención Por candidatos En blanco Nulos No marcados No votantes Porcentaje No votantes Porcentaje 2007 41.329 3 20.410 621 215 745 21.991 53,21% 19.338 46,79% 2011 44.022 2 22.688 695 163 537 24.083 54,71% 19.939 45,29% 2015 47.615 5 23.816 470 207 415 24.908 52,31% 22.707 47,69% Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 29 De esta manera, las elecciones de 2015 rompieron con la tradicional disputa de las fuerzas raizales de las islas, pues el aumento en la canti- dad de candidatos significa una mayor representación de la diversidad poblacional de las islas, ya que entre ellos encontramos tres raizales, un sanandresano de ascendencia continental y un barranquillero de as- cendencia libanesa. La sumatoria de los votos de los cinco candidatos asciende a un total de 23.816 votos, para una participación de 52,31% del censo, la más baja de las tres últimas jornadas electorales (2007, 2011 y 2015). Segundo, además de lo anterior, el potencial electoral en 2015 au- mentó alrededor de un 8,1% con relación a 2011, en total, 900 personas más que el aumento que tuvo el censo electoral de 2007 a 2011. En otras palabras, entre 2007 y 2015 el censo se incrementó en un 15% aproxi- madamente. Tercero, en términos del número de votos válidos, en 2015 la votación por candidatos de 23.816 significó un aumento de 5% (aproximadamen- te, 1.100 votos) en relación a la jornada electoral de 2011; sin embargo, este incremento se ubica, aproximadamente, seis puntos porcentuales por debajo del aumento de la votación entre 2007 y 2011. En contravía a este aumento, el número de votos en blanco disminuye. Así, los 470 votos en blanco que se contaron en 2015 significan una reducción de más del 30% respecto a 2011. Este comportamiento en los votos válidos pudo ser ocasionado por el aumento de candidaturas políticas de 2015. Así, al existir más opciones para la asignación de votos en ese año, y frente a las dos elecciones an- teriores, parece haber mayor identificación del electorado con alguno de los candidatos. Si se observa la Gráfica 2, la curva del número efectivo de partidos (NEP) (Laakso y Taagepera, 1979) registra un importante aumento en 2015 que rompe bruscamente con tendencia hacia la con- centración de los votos en torno a dos partidos políticos, en este caso, el PLC y el IR. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 30 Gráfica 2. Número efectivo de partidos, NEP: Gobernación vs. Alcaldía, 2003-2015 El dato de 2003 para la Gobernación corresponde a los resultados electorales de la elección atípica de 2005. Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Cuarto, con relación a los votos no válidos, nulos y no marcados, se registraron diferencias importantes. Mientras que el número de votos nulos se sostuvo en el margen de los 200, pese a la disminución en el 2011, el número de votos no marcados continuó su reducción, de 745 en las elecciones de 2007 a 537 en 2011 y a 415 en 2015. Estos resultados dan cuenta de al menos dos asuntos. Por un lado, el número de votos nulos alude a la persistencia tanto de problemas de comprensión de los tarjetones electorales, lo que se acrecienta con los cambios en el diseño de los mismos para cada elección, como de ne- cesidad de reforzar las campañas pedagógicas preelectorales. Por otro lado, la constante reducción de los tarjetones no marcados apunta a que el electorado, cada vez más, reconoce el tipo de elección al que se está enfrentando, de tal manera que disminuye el número de electores que se desplazan para votar a una corporación en la que quizá no estaban inte- resados. Sin embargo, podría decirse que el reducido volumen de votos no válidos, aun añadiendo el número de votos en blanco, no representa un problema inquietante para el sistema político ni para el sistema de partidos que se configuran en torno a la competencia electoral por la Gobernación. 2003 2,80 2,68 2,89 2,77 2,00 1,88 2,00 4,21 2007 NEP Alc. Providencia NEP Gob. Archipiélago 2011 2015 5 4 3 2 1 0 Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 31 Finalmente, el nivel de abstencionismo continúa en el margen del pro- medio (46%). Mientras que en 2015 registra su valor más alto (47,69%) de las tres jornadas electorales observadas, en 2011 se da el más bajo (45,29%). Así, aun cuando el número nominal se muestre en crecimiento (ver Tabla 4 y Gráfi ca 3), su valoración relativa se muestra estable, lo que está directamente relacionado con el aumento del potencial electoral que amortigua esta variación. Gráfica 3. Gobernación del Archipiélago: votación vs. abstencionismo, 2007-2015 Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Elecciones a la Alcaldía de Providencia Para las elecciones 2015 en el municipio de Providencia, se presen- tan dos candidatos: Bernardo Benito Bent Williams por el movimiento Más por Providencia y Santa Catalina, y Mark Taylor Archbold por el movimiento Markando la Diferencia. Como es de esperarse, la contienda político-electoral en la isla de Providencia guarda una proporción mu- cho menor a la anteriormente analizada, aunque existan similitudes en términos porcentuales. En este sentido, primero, el potencial electoral también aumenta de una jornada electoral a la otra, con un incremento global de alrededor de 15% entre 2007 y 2015. 70% 60% 50% 40% 20% 10% 0% 2007 46,79% 53,21% 45,29% 54,71% 47,69% 52,31% 2011 2015 Abstención Pa rti cip ac ió n Total Votación Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 32 Tabla 5. Participación electoral y abstención en las elecciones a la Alcaldía de Providencia, 2007-2015 Año Potencial electoral Número de candidatos Número de votos Votación Abstención Por candidatos En blanco Nulos No marcados No votantes Porcentaje No votantes Porcentaje 2007 3.721 4 2.052 15 14 20 2.101 56,46% 1.620 43,54% 2011 3.759 2 2.557 4 4 13 2.578 68,58% 1.181 31,42% 2015 4.297 2 2.912 10 7 6 2.935 68,30% 1.362 31,70% Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Segundo, la votación por candidatos presenta crecimiento sostenido en promedio de 430 votos entre las tres elecciones observadas. En 2015 este valor llega a los 2.912 votos, mientras el número de votos en blanco año aumenta a 10, sin alcanzar el valor registrado en 2007 de 15 votos. Como puede observarse, la cantidad de votos en blanco es significati- vamente baja; en promedio, no alcanza ni el 1% en relación al número de votos por candidatos. Esto da cuenta de una fuerte relación entre el electorado y su decisión de voto por uno de los candidatos, de tal manera que se tiende a marcar una alternativa política, ya sea partido o candidato, antes que en blanco. Tercero, los votos nulos y los tarjetones no marcados son igual de reducidos. Nuevamente, estos resultados registran un valor por debajo de 1% en relación al número total de votos, aun sumando el número de votos en blanco, este subtotal sigue estando por debajo del 1%, a excep- ción de 2007 que asciende a 1,6% (ver Tabla 5 y Gráfica 4). Si revisamos la curva del NEP para la Alcaldía de Providencia (ver Gráfica 2), se observa una reducción hasta llegar a un valor de 2 en 2011 y 2015, lo que da cuenta de la existencia de dos fuerzas que lo- gran obtener un peso electoral similar muy cercano al 50% del total de votos. Más adelante, en la Tabla 6, se podrá observar que en estas dos jornadas solo se inscribieron dos alternativas y los resultados electorales dieron una muy baja diferencia entre ellas, 39 y 2 votos en 2015 y 2011, respectivamente. Por último, si bien el electorado que se abstuvo de votar en 2015 aumentó en un 15% en relación a 2011, el valor porcentual en 2015 se Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 33 sostuvo casi inmóvil si se compara con la abstención de 2011, cuando fue de 31% frente a la votación total. La abstención más alta se dio en 2007 con 43,54% (ver Tabla 5). Gráfica 4. Alcaldía de Providencia: votación vs. abstencionismo, 2007-2015 Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Poder y partidos políticos: rupturas y continuidades En el contexto de San Andrés la emergencia de cinco candidaturas refleja cambios y continuidades en el escenario político-electoral. Por un lado, se dieron situaciones novedosas como la llegada de nuevas figuras políticas que rompieron con los usuales liderazgos, el bipartidismo de las islas y el monopolio de los partidos en cabeza de familias tradiciona- les como los Gallardo, los Archbold y los Housni. Aquí se resalta la figura de Jorge Méndez, el candidato de CR con ascendencia continental, quien sin el apoyo de las familias o redes que habitualmente han detentado el poder, tuvo la segunda votación más alta después de Ronald Housni. En este escenario vale la pena resaltar la ruptura al interior de las fuerzas tradicionales del PLC y del IR, lo que aporta a la comprensión del aumento de la volatilidad electoral en 2015. Por un lado, al interior del PLC se da una importante ruptura con la salida de tres habituales figuras políticas raizales: Álvaro Archbold Nuñez, Leroy Bent y Arlington Pa rti cip ac ió n 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% Total votaciónAbstención 201520112007 43,54% 56,46% 31,42% 68,58% 31,42% 68,30% Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 34 Howard. La salida de estos líderes del directorio liberal está estrecha- mente relacionada con la fuerza en ascenso que presenten los hermanos Housni al interior de este partido y propició el escenario para dos nue- vas candidaturas: la de Julio Everth Hawkins, quien apoyado por Álvaro Archbold decide buscar el aval de partido Opción Ciudadana; y la de Lidonel Cremlin Bent, hijo de Leroy Bent, quien obtiene el aval por la Alianza Social Independiente (ASI). Ronald Housni Jaller logra hacerse con el principal cargo a esta cor- poración en modalidad de coalición entre el PLC y el Partido de la U y con el respaldo de su hermano Jack, actual representante a la Cámara. Así, por un lado, puede decirse que por su filiación política la gestión de Housni estará más propensa a armonizarse con la agenda y las direc- trices del Gobierno nacional, idea que se refuerza con la presencia de su hermano en la Cámara de Representantes por este departamento. No sobra decir que los hermanos Housni son importantes actores políticos y económicos de las islas, y en el caso de Ronald, veremos que se repite lo acontecido en otros lugares del país, donde figuras del sector econó- mico deciden incursionar en la arena política, aun sin gozar de mucha experiencia en este campo. Por el otro lado, el candidato del partido CR, Jorge Méndez Her- nández, sorprendió con el segundo puesto dado que, a diferencia de alguno de los otros candidatos, no cuenta con una trayectoria política de largo aliento (aunque fue diputado de la Asamblea Departamental en el pasado periodo), ni su candidatura fue respaldada por las fami- lias que ostentan el poder político tradicional de San Andrés (The Ar- chipielago Press, s.f.a), ni contó con el apoyo directo de alguno de los “súper poderosos” de la isla (Velásquez Archbold, 2015a). En todo caso, su participación en estas elecciones puede asociarse a una candidatu- ra outsider17 ya que obtuvo el apoyo electoral de personas que en él veían la manifestación de un estilo diferente de hacer política. Esta idea es retomada por los medios noticiosos cuando escriben que su candi- datura es de “extracción popular” (The Archipielago Press, s.f.c) y que 17 Una candidatura, o liderazgo político, outsider se puede identificar, por un lado, por ser de personas que se conocen y se muestran como ajenas y contrarias a la clase política tradicional (García Montero, 2001); por otro lado, también puede atribuírsele a aquellas personas que construyen una carrera política en medio de la brecha “clase política” y el pueblo, estos son los denominados “anti-políticos”, bien por su origen partidista o por su discurso en contra los partidos políticos (Kenney, 1991). Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 35 se destacaría por tener el apoyo, sobre todo, de sectores populares de origen continental y de algunos sectores raizales de corte mucho más progresista (El Isleño, 2015a). En relación a la candidatura de la exgobernadora Susanie Davis, ve- remos cómo aspira por tercera vez a la gobernación y vuelve a tener una derrota ya que en las elecciones de 2011 perdió frente a la candi- data liberal Aury Guerrero, quien fue elegida como gobernadora. En 2015 Davis obtuvo el cuarto lugar y así mostró una paulatina pérdida de poder tanto de ella como del IR. Es importante tener presente que sus candidaturas han contado con el aval de este partido, perteneciente a una de las familias de mayor poder político y económico en las islas: los Gallardo, que han consolidado su poder político a través de la obtención de una curul en la Cámara de Representantes desde 1991 y durante seis períodos, por parte de Julio César Gallardo18. En 2015 Susanie Davis inscribió su candidatura por firmas con el aval del IR, partido político que perdió en 2006 la personería jurídica. En sep- tiembre de 2015, la Registraduría rechazó su candidatura por vicios en las firmas, aunque dos semanas después le fueron validadas 11.553 de las 21.876 firmas presentadas por el movimiento (Velásquez Archibold, 2015b). Esta situación se ve reflejada en los resultados finales de la can- didata y en el caudal electoral de los Gallardo, a pesar de recibir apoyo de varios sectores, entre ellos algunos pastores de iglesias que movilizan una parte importante del voto raizal. En el caso de la Alcaldía de Providencia, encontramos que para las elecciones de 2015 ambos candidatos se lanzaron por movimientos in- dependientes que requirieron la inscripción por firmas. Tanto la candi- datura de Bernardo Benito Bent Williams por el Movimiento Más por Providencia y Santa Catalina, como la del antropólogo Mark Taylor por el Movimiento Markando la Diferencia, fueran inscritas de forma inde- pendiente a pesar de tener el apoyo de las fuerzas partidistas de San Andrés. Bent Williams recibió el apoyo de Ronald Housni y Mark Taylor, el de Susanie Davis y la casa Gallardo. En este caso las coaliciones y las redes personales fueron mucho más importantes que la pertenencia a los partidos políticos como lo veremos más adelante. 18 Ver en anexo, el histórico de los candidatos elegidos a la Cámara de Representantes entre 1991 y 2015. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 36 Ahora, una mirada a la volatilidad electoral19 ofrece una valoración en retrospectiva del grado de estabilidad de la competencia de las etiquetas partidarias. En la literatura de los estudios electorales se recurre al índice de Pedersen para valorar el impacto del “cambio neto en el sistema de partidos como resultado de la transferencia de votos” (Pedersen, 1979). Se trata de cambios en el sistema de partidos que pueden tener su raíz en el entorno social, como la desafección política, los cambios generacionales y de valores políticos en el electorado; en las reglas de juego electoral, como en la extensión del sufragio o reformas legales; y también en las dinámicas de la competencia electoral mismas, como aquellas que se manifiestan en las coaliciones o escisiones partidarias (Grotz, 2013, y Coppedge, 1998). De manera específica, la volatilidad es sensible a los cambios de preferen- cias partidarias del electorado, a la abstención de un indeterminado nú- mero de votantes o, por el contrario, a la aparición de nuevos ciudadanos habilitados para ejercer su derecho al voto (Losada y Liendo, 2015a). Gráfica 5. Volatilidad electoral por partido: Gobernación vs. Alcaldía, 2003-2015 *Por elección atípica para la Gobernación del Archipiélago, se tomaron los valores de 2005 y 2007. Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. 19 La volatilidad total del sistema de partidos toma valores que oscilan entre 0,00 y 1,00, o en términos de índice, entre 0 y 100 (Ocaña y Oñate, 1999), donde 0,00 indica estabilidad perfecta del sistema, es decir, que ningún partido experimentó un cambio drástico en la votación entre dos jornadas electorales; y 1.00 indica inestabilidad perfecta, lo que dibuja un escenario donde los votos cambiaron de destinatarios de una jornada a la otra y puede ser resultado de la emergencia de nuevos partidos políticos, o la retirada de alguno de ellos. 1,00 0,90 0,80 0,70 0,60 0,50 0,40 0,30 0,20 0,10 0,0 2003-2007* 0,23 0,23 0,50 0,76 0,75 1,00 2007-2011 2011-2015 Alc. de Providencia Vo la til id ad Gob. del Archipiélago Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 37 Así, como se observa en la Gráfica 5, las curvas que dibujan los datos de la volatilidad electoral para la Gobernación y la Alcaldía, por un lado, distan en su ubicación cartesiana pero también, por otro lado, muestran un comportamiento similar en términos de evolución del comportamien- to electoral y la estabilidad partidaria. Mientras los valores de la volatili- dad para la gobernación del Archipiélago se encuentran estables a un ni- vel medio20 de 0,23 durante los periodos 2003-2007 y 2007-2011, para el periodo 2011-2015 este valor aumentó aproximadamente 20 puntos y así llegó a un nivel alto de volatilidad con un 0,49. Un comportamiento simi- lar, pero a un nivel muy distinto, se observa en la curva correspondiente a la volatilidad electoral en la Alcaldía de Providencia. En esta curva, de valores fijos alrededor del 0,75, en 2007 y 2011, nuevamente en 2015 se registra un aumento importante que, al igual como ocurre para la Gobernación, rompe con la trayectoria que venía dibujándose. Un valor de 1,00 de volatilidad en 2015 para la Alcaldía de Providencia da cuenta de unas elecciones con candidatos con afiliaciones político-partidarias completamente diferentes a la elección anterior, a pesar de que algunos candidatos repiten. Si bien en teoría esto es así, en los resultados electorales a la Alcaldía de Providencia se registra un panorama algo distinto (ver Tabla 6). Por ejemplo, aunque el candidato Mark Taylor Archbold se ha presentado en las tres elecciones observadas, en 2015 lo hace por un grupo sig- nificativo de ciudadanos (GSC)21, a diferencia de 2007 y 2011, cuando obtuvo el aval del PLC. Esto permite pensar que la política electoral en Providencia tiende a girar más en torno a la figura de los candidatos an- tes que a los partidos políticos. También, como en Providencia han sido exitosas aquellas candidaturas que difieren de los partidos tradicionales de alcance nacional —como el PLC en 2007 y 2011, el Partido de la U y 20 En la literatura acerca de los estudios electorales comparada se ha establecido una suerte de estratificación de volatilidad electoral. Así, un valor de volatilidad entre 0,00 y 0,09 es considerada como muy baja, entre 0,10 y 0,19 como baja, entre 0,20 y 0,29 como media; entre 0,30 y 0,39 como alta, y a partir de 0,40 en adelante como muy alta (ver Bartolini y Mair (1990); Mainwaring y Scully (1995); Payne, Zovatto y Mateo (2006); Hoyos Gómez (2007), Losada y Liendo (2015a y 2015b)). Es de esta forma cómo se le otorga una valoración cualitativa a los sistemas de partidos, los cuales pueden oscilar entre un sistema estabilidad (volatilidad cercana a 0,00) y una alta inestabilidad (volatilidad cercana a 1,00). 21 Los Movimientos Sociales y los GSC, desde una perspectiva sartoriana (1980) de partido político, es decir, aquel grupo político que inscribe candidatos a elecciones y estriban a que sean elegidos a cargos públicos vía voto popular, pueden ser considerados como Nuevos Partidos (NP). Ver estudio sobre el peso de los NP en el sistema de partidos colombiano de Rodrigo Losada y Nicolás Liendo (2015). Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 38 el PCC en 2007—, no es de menospreciar que en 2015 las dos candida- turas que compitieron por la Alcaldía se hayan inscrito por firmas como movimientos sociales o GSC. Tabla 6. Resultados electorales a la Alcaldía de Providencia, 2007-2015 2015   Partido o movimiento político Candidato Votos Porcentaje 1 Más por Providencia y Santa Catalina Bernardo Benito Bent Williams 1.464 50,67% 2 Markando la Diferencia por Providencia y Santa Catalina Mark Taylor Archbold 1.425 49,33% 2.889 2011   Partido o movimiento político Candidato Votos Porcentaje 1 Movimiento de Inclusión y Oportunidades Arturo Arnulfo Robinson Dawkins 1.269 50,04% 2 Partido Liberal Colombiano (PLC) Mark Taylor Archbold 1.267 49,96% 2.536 2007   Partido o movimiento político Candidato Votos Porcentaje 1 Movimiento ALAS-Equipo Colombia Janet Antonia Archbold Howard 1.013 49,37% 2 Partido Liberal Colombiano (PLC) Mark Taylor Archbold 515 25,10% 3 Partido de la U Arturo Arnulfo Robinson Dawkins 514 25,04% 4 Partido Conservador Colombiano (PCC) Peter Elliot Bent Archbold 10 0,49% 2.052 Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 39 Tabla 7. Resultados electorales a la Gobernación del Archipiélago, 2007-2015 2015   Partido-Movimiento político Candidato Votos Porcentaje 1 Partido Liberal Colombiano + Partido de la U Ronald Housni Jaller 6.626 27,82% 2 Partido Cambio Radical (CR) Jorge Méndez Hernández 5.697 23,92% 3 Partido Opción Ciudadana Everth Julio Hawkins Sjogreen 5.415 22,74% 4 Movimiento de Integración Regional (IR) Susanie Davis Bryan 5.328 22,37% 5 Partido Alianza Social Independiente (ASI) Lidonel Cremlin Bent Llerena 750 3,15% 23.816 2011   Partido-Movimiento político Candidato Votos Porcentaje 1 Partido Liberal Colombiano (PLC) Aury Socorro Guerrero Bowie 14.271 62,90% 2 Movimiento de Integración Regional (IR) Susanie Davis Bryan 8.417 37,10% 22.688 2007   Partido-Movimiento político Candidato Votos Porcentaje 1 Movimiento de Integración Regional (IR) Pedro Clavel Gallardo Forbes 8.187 40,11% 2 Partido Liberal Colombiano (PLC) Aury Socorro Guerrero Bowie 8.160 39,98% 3 Partido de la U Jack Housni Jaller 4.063 19,91% 20.410 Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. Este tipo de fenómenos, al igual que otros similares en las elecciones a la Gobernación del Archipiélago como Susanie Davis Bryan en 2015 y 2011, y Aury Socorro Guerrero Bowie en 2011 y 2007, sugieren revisar la asiduidad de la participación de ciertos candidatos y su impacto sobre el sistema de partidos. Para ello, se hace un cálculo de la volatilidad electo- ral de los candidatos a ambas corporaciones (ver Gráfica 6). Resulta in- teresante observar cómo varían las curvas de la volatilidad electoral, una Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 40 vez medida por los partidos políticos y la otra por candidatos. Mientras la curva de la volatilidad por partidos a la Gobernación del Archipiélago mostraba un escenario relativamente estable (medio en 2007 y 2011 y, luego, en 2015, alto), el mismo índice pero a partir de los valores de los candidatos se mantiene por encima de 0,40 (alto) y superior a la evo- lución que dibuja la curva de la volatilidad electoral por candidato a la alcaldía de Providencia en 2011 y 2015. Gráfica 6. Volatilidad electoral por candidato: Gobernación vs. Alcaldía *Por elección atípica para la Gobernación del Archipiélago, se tomaron los valores de 2005 y 2007. Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. En relación a la fi liación partidaria de los candidatos que participa- ron en 2015 es importante no perder de vista la hegemonía histórica, por una parte, del PLC, tanto en las elecciones a la Gobernación del Archipiélago como para la Alcaldía de Providencia, y por otra, la del IR para la Gobernación del departamento, en la vida política local. Estas mismas dos etiquetas políticas son las que consuetudinariamente han ocupado los dos escaños asignados a este departamento en la Cámara de representantes (ver anexo). En este sentido, la emergencia de nuevas candidaturas a la Gobernación, en parte, se explica a partir de la escisión dentro del PLC, fenómeno que queda registrado en el NEP para 2015, ya que un valor de 4,21 para un total de cinco partidos da cuenta de un 1,00 0,90 0,80 0,70 0,60 0,50 0,40 0,30 0,20 0,10 0,00 2003-2007* 1,00 0,50 0,51 1,00 0,60 0,78 2007-2011 2011-2015 Alc. de Providencia Vo la til id ad Gob. del Archipiélago Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 41 alto grado de fragmentación del sistema de partidos de la isla a la gober- nación del Archipiélago; así como también con un valor de 51,74% en el índice de concentración22, el más bajo a esta corporación aun cuando los dos partidos más votados han obtenido el 80% del total de los votos, aproximadamente (ver Tabla 8). Tabla 8. Histórico del índice de concentración: Alcaldía de Providencia vs. Gobernación del Archipiélago, 2007-2015   Alcaldía de Providencia Gobernación del Archipiélago   Índice de concentración Número efectivo de partidos Índice de concentración Número efectivo de partidos 1991 s.d. 89,67% 2,23 1994 s.d. 86,64% 2,56 1997 69,12% 3,34 80,80% 2,42 2000 94,41% 2,17 s.d.** 2003* 74,69% 2,8 s.d. 2005* 79,18% 2,89 2007 74,81% 2,68 80,09% 2,77 2011 100,00% 2 100,00% 1,88 2015 100,00% 2 51,74% 4,21 s.d.: sin datos electorales suficientes. *En 2005 se celebraron elecciones atípicas a la Gobernación del Archipiélago por terminación del periodo del mandatario anterior (RNEC, 2016) | ** No se celebraron elecciones el 29 de octubre de 2000 (Sánchez David, 2001:22); por destitución del gobernador, se adelantaron las elecciones siete meses aproximadamente, a marzo de 2000 (Lunazzi, 2000, y RNEC, 2016). Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. En términos de cambios y continuidades, podríamos destacar la con- tinuidad, en primera medida, de la hegemonía política del PLC en las elecciones a la Gobernación del Archipiélago. En esta misma línea, el cambio se manifiesta con la pérdida de la fuerza político-electoral de IR, que perdió el segundo puesto; aún con la fragmentación del sistema, la escisión del PLC abrió campo a que emergieron nuevas alternativas políticas, entre ellas la del candidato a la Gobernación por el CR. En segunda medida, podría decirse que otra continuidad está marcada por el reiterado segundo puesto del candidato a la Alcaldía de Providencia, 22 Con este índice se mide el número de votos (y escaños) relativos que obtuvieron los dos partidos más votados (Ocaña y Oñate, 1999). Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 42 Mark Taylor Archbold, a quien no le sirvió la estrategia de retirarse del liberalismo para postularse por un movimiento social o GSC inscrito por firmas, o recibir el apoyo de la candidata Susanie Davis y de la familia Gallardo con su Movimiento de Integración Regional. Ahora, estas elecciones evidencian un importante cambio tanto en San Andrés como en Providencia, el cual tiene relación con cómo las dinámicas electorales se muestran poco favorables a la idea de darle continuidad a las fuerzas políticas tradicionales. En el caso de Provi- dencia encontramos que las dos últimas alcaldías han sido puestas por movimientos inscritos por firmas que tienen menos relaciones con diná- micas en lo nacional, que no cuentan con el aval de partidos políticos y que son dirigidas por liderazgos emergentes que en algunos casos han tenido implicaciones con el narcotráfico (ver Tabla 6). Por otro lado, la importante respuesta que tuvo la candidatura de Jor- ge Méndez demuestra cómo poco a poco hay un significativo electorado de origen continental, que clama por tener mayor posibilidad de inci- dencia en la toma de decisiones. Si bien la isleña-raizal es la población ancestral del Archipiélago con derechos reconocidos frente al Estado, no se puede desconocer que existe una población de origen continental con segundas y terceras generaciones en las islas, que exigen que se les re- conozca como habitantes de este territorio insular y demandan procesos más participativos para decidir sobre el destino del Archipiélago. Por último, desde una perspectiva de género, podría decirse que otra continuidad está marcada por la candidatura de hombres por las dife- rentes etiquetas políticas en cada corporación, aun cuando no sea de despreciar el éxito que han tenido las mujeres cuando han sido candi- datas. Por ejemplo, en 2007 Janet Antonia Archbold Howard obtuvo una rotunda mayoría en relación a los otros candidatos; lo mismo ocurrió en 2011 con Aury Socorro Guerrero Bowie, que superó a su principal contrincante, otra mujer, Susanie Davis Bryan, quien ya había sido go- bernadora de las islas en 2005. En el caso de San Andrés, los resultados de las elecciones demuestran el rompimiento de estructuras políticas tradicionales y de la alternancia que marcó las dinámicas electorales de los años anteriores. Si bien Ronald Housni fue elegido por el PLC, es de resaltar que por primera vez en la historia de las islas, llega al gobierno un candidato de ascendencia Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 43 libanesa, seguido en votación por Jorge Méndez, de ascendencia continental, y que así los candidatos raizales quedaron en los últimos puestos. Esta es una situación de gran importancia ya que durante muchos años la población isleña-raizal, a pesar de ser minoría dentro de su propio territorio, había logrado mantener el control de algunas de las instituciones políticas y en particular de la Gobernación. Esto demuestra la ruptura de las fuerzas políticas raizales al interior de las islas, que con los años se atomizan entre quienes están en el campo de la movilización (con apuestas distintas a través de las diferencias entre AMEN-SD y el sector que lidera Ofelia Livingston) y aquellos que están en las dinámicas electorales también con apuestas divergentes unas de otras, como lo vemos con los candidatos raizales que se lanzan por diferentes partidos. El posconflicto visto desde las islas Si bien la discusión sobre posconflicto se posesiona como el asunto principal en la agenda política del país, pareciera que en las islas no fue- ra una prioridad dentro de la agenda política local. En parte esto puede explicarse porque el Archipiélago mantiene como prioridad los asuntos de su agenda local en cierta medida debido a su insularidad, en la que se perciben algunas de las problemáticas de Colombia como asuntos que conciernen a un lejano poder nacional, pero sobre todo porque sus pobladores se sintieron ajenos a las dinámicas del conflicto armado has- ta hace algunos años. Si de algo se vanagloriaban los habitantes de las islas, y sobre todo la población isleña-raizal, era de no tener que afrontar la presencia de actores armados ilegales en el territorio insular, ni las dinámicas asociadas a ello como masacres, amenazas, etcétera. Por eso hasta la década de 2000, pese a que el Archipiélago vivía una crisis social y económica sin precedentes, siempre se consideró como un territorio de paz. De cualquier modo, la idea de las islas como territorio de paz se transforma cuando en 2008 llegan estructuras asociadas al paramilita- rismo para disputar las rutas del narcotráfico en la región. La llegada de estos grupos y sus prácticas violentas provenientes del continente, intro- duce nuevas dinámicas como el miedo, las amenazas y la eliminación de enemigos y víctimas a través de formas de violencia antes no vistas en Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 44 el Archipiélago. Es así como en los últimos cinco años, con las bandas criminales instaladas en el Archipiélago, se vive una situación de violen- cia inédita en disputa por las rutas, que vincula a los jóvenes de la isla e introducen nuevos repertorios violentos (como asesinatos selectivos, torturas y secuestros). Un ejemplo de ello es que solo entre 2010 y 2012 más de 25 perso- nas fueron asesinadas por año, a diferencia de la tasa de homicidios de épocas anteriores que no sobrepasa las cuatro o cinco muertes violentas anuales. A ello se suman más de 15 personas desaparecidas, los descuar- tizamientos de tres sanandresanos cuyos cadáveres fueron encontrados en Santa Marta, la detención de un número importante de hombres isle- ños-raizales remitidos a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita y la continuación de asesinatos que para 2015 fueron más de 1023. Una de las consecuencias más importantes del narcotráfico a nivel territorial es el rol que cumple la seguridad en este contexto insular, ma- rítimo y fronterizo. Es por ello que en los últimos años encontramos un aumento de políticas de interdicción en la lucha contra el narcotráfico a escala trasnacional. Un componente muy importante son las políticas de control y los ejercicios de interdicción marítima que buscan frenar el narcotráfico a nivel trasnacional, haciendo un control importante a las embarcaciones y personas que transitan por el espacio marítimo. Ello evidencia que, de cara al posconflicto, los debates sobre la seguridad serán un elemento importante a tener en consideración. Esta situación ha obligado al Estado colombiano a aumentar las políticas policiales y antinarcóticos, lo que demuestra que la agenda de seguridad se convier- te en un aspecto de gran importancia para los nuevos gobernantes de la región. De esta manera es claro que en el Archipiélago la agenda del pos- conflicto se relaciona estrechamente con la solución al asunto del nar- cotráfico, una situación que no es tan visible en el escenario local. Las problemáticas relacionadas con el posconflicto, desde la institucionali- dad local, han sido abordadas como una cuestión de atención a víctimas, y en particular con la recepción de aquellas en situación de desplaza- miento. Desde hace al menos quince años, la Red de Solidaridad y la 23 Según los datos del Departamento de Policía de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el número de muertes violentas para el Archipiélago en los últimos años ha sido: 9 en 2009, 25 en 2010, 22 en 2011 y 12 en 2012 (Velásquez Archibold, 2015d). Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 45 Defensoría del Pueblo han facilitado la llegada de personas expulsadas del territorio continental para que se asienten en las islas. Para algunos sectores raizales radicales esto representa un problema y lo ven como una amenaza que contribuye a aumentar la sobrepoblación, sin tener una clara perspectiva de que con ello se están vulnerando los derechos humanos de estas personas. Por último, resaltamos que algunas discusiones de gran relevancia na- cional, como la participación política de las FARC, el modelo de justicia transicional o la construcción de paz territorial, no han sido discusiones lo suficientemente abordadas. En particular, los candidatos que se pre- sentaron tanto a la Gobernación de San Andrés como a la Alcaldía de Providencia, manifiestan una preocupación hacia la seguridad urbana y la criminalidad organizada, aunque en general hay un importante clima de apoyo al proceso de paz. Algunas reflexiones finales Después de hacer este recuento sobre los procesos de participación político-electoral del Archipiélago, es claro que allí se percibe, como en ningún otro lugar del país, una importante tensión entre las dinámicas locales y las nacionales. La agenda nacional sobre el posconflicto pare- ciera no posesionarse en la isla, pero tanto el Gobierno nacional como el local deberán atender dos asuntos de gran importancia de cara al posacuerdo. El primero es la necesidad de hacer mucho más visible la relación en- tre posconflicto, narcotráfico y la importancia que tienen estas regiones fronterizas y marítimas en los procesos de construcción de la bien lla- mada paz territorial. El Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina es un buen ejemplo de lo que puede suceder de cara a la firma de un acuerdo de paz en Colombia. Su caso bien podría proyectar lo que sucederá en el país: una región sin la presencia histórica de actores armados como grupos guerrilleros, vive hoy una situación de violencia inédita ligada a la presencia de estructuras asociadas al paramilitarismo emergente, que buscan asegurar el control territorial. También es importante resaltar que en los procesos de construcción de paz se deben tener en cuenta las problemáticas propias de las regiones, Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 46 para hacer realidad el modelo de paz territorial. Por ejemplo, para el caso del Archipiélago es importante visibilizar su lugar intermediador en la cadena de la economía de la droga. Si el Gobierno central no adopta medidas para abordar este asunto y solo se queda en la atención a la producción y el consumo de drogas ilícitas, perderá una importante posibilidad de resolver el problema del narcotráfico de cara al posacuerdo. Las dinámicas de la intermediación y comercialización de la droga se apoyan en la vinculación de bandas criminales, criminalidad organizada y grupos informales, que se extienden por los litorales tanto de la región Caribe como del Pacífico, lo cual evidencia que este es un asunto de vital importancia a resolver. Ello obliga a plantear estrategias dirigidas a la necesidad de atender la diversidad de actores que en este momento entran en relación (gue- rrillas, paramilitarismo, criminalidad organizada), y a comprender la ma- nera en que ejercen control territorial a través de la coacción armada y de la vinculación de grupos armados informales. Aquí vale la pena hacer la reflexión sobre qué tipo de decisiones to- mará el Estado: si decide pasar de una guerra contra las drogas a una guerra contra la criminalidad organizada, o si tratará de responder a los desafíos socioeconómicos regionales en el posacuerdo. Por ello, la situa- ción de las islas nos invita a pensar qué tipo de institucionalidad política y modelos económicos se necesitan de cara al posacuerdo en territorios fronterizos, marcados por profundas desigualdades económicas, donde la seguridad también es un asunto protagónico en la agenda política. Estas situaciones nos permiten reflexionar que el Estado y la sociedad colombiana deben enfrentar el narcotráfico abordando otras problemá- ticas como la desigualdad, la crisis de incorporación y la manera como se gobiernan los no tan lejanos territorios “de frontera”. Como lo men- cionamos en el apartado anterior, es necesario que el Gobierno nacional priorice las problemáticas referidas al narcotráfico si quiere lograr una paz duradera. En segundo lugar, otro asunto de vital importancia que deben en- frentar tanto el Gobierno central como el local, son las problemáticas subyacentes a la pérdida territorial en razón del resultado del fallo de La Haya en 2012. Recordemos que en noviembre de ese año, la Corte Internacional de Justicia de La Haya se pronunció respecto al diferendo limítrofe entre Colombia y Nicaragua y en su veredicto recortó en más Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 47 de 35.000 km2 la extensión de mar territorial colombiano. El fallo dio por terminada la controversia territorial que comenzó en 1980, cuando Ni- caragua declaró la nulidad del tratado Esguerra-Barcenas que establecía los límites entre ambos países, y fue recibido con gran preocupación en el país frente a la pérdida territorial, así como en las islas, donde ciertos sectores de la población nativa le dieron la interpretación de haber sido un gran descuido que puso de manifiesto la desatención que el Gobier- no central le ha otorgado al Archipiélago. Posterior al resultado del fallo de La Haya, algunas organizaciones sociales de un sector de la población isleña-raizal reactivaron sus recla- maciones de autonomía frente al Estado colombiano, lo que propició episodios de movilización y que algunos líderes raizales emprendieran un proceso de lobby internacional, tanto con la Cancillería nicaragüen- se24 como ante las agencias intergubernamentales de las Naciones Uni- das (Unesco, Alta Comisión de Derechos Humanos y Secretaría General) para buscar una reconsideración del resultado del fallo (Taylor, 2013). Esta situación contribuyó a fortalecer la relación conflictiva de larga du- ración que ha alimentado los sentimientos autonomistas por parte de ciertos sectores que claman por mayores derechos (Valencia, 2002, y Guevara, 2003). Con el resultado del fallo se hacen visibles las sentidas problemáticas que aquejan a los pobladores de las islas, como la sobre- población, la escasez del recurso hídrico, la violencia y el aumento de la pobreza y la desigualdad. También aumenta la necesidad de incidir más activamente en la propia toma de decisiones, ya que desde 2012 y con la implementación de algunas políticas de reparación frente a la pérdida territorial, hay una sensación de que muchas de las decisiones más im- portantes del contexto insular son tomadas por el Estado central desde Bogotá. Es así como el fallo da a conocer las problemáticas de crisis que afrontan las islas y a su vez abre un debate sobre cómo gobernar los territorios que reclaman mayor autonomía. Finalmente, y no menos importante, otro aspecto particular de las islas de cara al posacuerdo es el asunto relacionado con la convivencia entre diferentes grupos étnicos y sociales que hoy habitan en el territorio. Si 24 En marzo de 2014 una delegación del movimiento AMEN-SD viajó a Nicaragua, a lugares como Bluefields, Corn Island y Laguna de las Perlas, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), con el fin de estrechar relaciones con las poblaciones de estos lugares que son reconocidas como sus hermanos ancestrales. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 48 bien hoy se habla de la existencia de un conflicto latente (Avella, 2003) entre isleños raizales, pañas continentales y siriolibaneses, el posacuerdo también debe permitir que se comience a pensar en la necesidad de for- talecer estrategias para el gobierno intercultural. Una vez más el caso del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina nos demuestra cómo Colombia, configurándose como un estado diferencial (González, 2105), debe encontrar puntos de encuentro entre las dinámicas del go- bierno central y el local y reconocer la particularidad de problemáticas que surgen en las regiones, de cara a la construcción de un posacuerdo que permita llegar a consolidar un país en paz. Adolfo A. Abadía e Inge Helena Valencia P. 49 Referencias Alcaldía de Providencia y Santa Catalina Islas - Alc.PySC (s.f). San An- drés. Recuperado desde: http://www.providencia-sanandres.gov. co/apc-aa-files/30623735303162643831623862313666/san-andres. pdf. Archbold, J. (2013). En el Centenario de la Intendencia Nacional de San Andrés y Providencia 1912-2012: aproximaciones al tema de go- bierno y la identidad cultural. Gobernación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Avella, F. (2002). ¿Raizales: etnia, pueblo o nación? 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Entrevista a Margith Banderas, diputada a la Asamblea Departamental por el Partido Liberal, 25 de enero de 2015. Elecciones en San Andrés, Providencia y Santa Catalina: entre lejanías y cercanías con el poder nacional 56 Anexo. Histórico candidatos elegidos para la Cámara de representantes, 1991-2015 Año Partido Votos por partido Candidato con curul Votos por candidato Total votos por partidos 1991 Partido Liberal Colombiano (PLC) 5.723 Ana Delia García de Pechthalt 5.723 14.148 Movimiento de Integración Regional (IR) 5.722 Julio Eugenio Gallardo Archbold 5.722 1994 Movimiento de Integración Regional (IR) 4.338 Julio Eugenio Gallardo Archbold 4.338 11.975 Partido Liberal Colombiano (PLC) 3.982 Ana Delia García de Pechthalt 3.982 1998 Partido Liberal Colombiano (PLC) 11.575 María Teresa Uribe Bent 5.886 15.695 Partido Liberal Colombiano (PLC) 11.575 Jaime Alberto Ávila Tobar 4.805 2002 Movimiento de Integración Regional (IR) 5.379 Julio Eugenio Gallardo Archbold 5.379 18.085 Partido Liberal Colombiano (PLC) 5.894 María Teresa Uribe Bent 3.491 2006 Partido Liberal Colombiano (PLC) 6.486 Alberto Gordon May 3.478 15.977 Movimiento de Integración Regional (IR) 5.220 Julio Eugenio Gallardo Archbold 5.220 2010 Movimiento de Integración Regional (IR) 5.093 Julio Eugenio Gallardo Archbold 5.093 15.007 Partido Liberal Colombiano (PLC) 5.614 Jack Housni Jaller 2.833 2014 Partido Liberal Colombiano (PLC) 4.964 Jack Housni Jaller 4.964 14.510 Movimiento de Integración Regional (IR) 4.445 Julio Eugenio Gallardo Archbold 4.445 Fuente: elaboración propia a partir del histórico de resultados electorales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico, CEDE, de la Universidad de los Andes. 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