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Ítem Tratamiento penitenciario, salud mental y ciudadanía(Universidad Icesi, 2012-01-01) Bravo, Omar AlejandroLa situación carcelaria en Colombia. La población penitenciaria en Colombia ha aumentado exponencialmente en los últimos años. Según el Instituto Nacional Penitenciario (INPEC), a fines del 2011 la cantidad de personas privadas de libertad en este país ascendía a 115.626 personas. Entre ellas 23.160 ingresaron al sistema penitenciario en el año 2011, en contraste con las 7371 que recuperaron su libertad en el mismo período. (INPEC, 2012). Entre esta población general, el 65,2% estaba condenada; el 34,8% aguardaba su sentencia en prisión. Según Iturralde (2011), durante el período comprendido entre los años 1989 y 1999 la población carcelaria en Colombia aumentó más del 40%; entre 1994 y 2008 este aumento fue del 129,48%. El mismo autor cita datos del INPEC para mostrar que el promedio de personas encarceladas durante los ochenta fue de 28.000; en los años noventa aumentó a 38.391, y entre 2000 y 2008 fue de 59.977, datos que confirman la tendencia mencionada. La construcción de nuevos establecimientos penitenciarios no alcanza a resolver la situación de hacinamiento que se presenta, lo que contribuye a empeorarlas pésimas condiciones institucionales de las cárceles del país. Esto repercute también en las pésimas condiciones de salud que sufre la población carcelaria (Contraloría General de la República, 2011).Ítem Las nuevas derechas : un desafío para las democracias actuales(Universidad Icesi, 2020-11-01) Albarracín, Juan; Bravo, Omar Alejandro; Cajas Sarria, Mario Alberto; Desviat, Manuel; Durán, Maximiliano; Kohan, Walter Omar; Ravindran, Tathagatan; Lizondo Díaz, Tatiana; Bravo, Omar AlejandroComo reza el título de este libro, las nuevas derechas desafían gravemente las democracias actuales. En las páginas que siguen, un grupo de científicos sociales han sido capaces de analizar, a través de estudios de caso muy bien elegidos, algunas de las peligrosas consecuencias del ascenso de la extrema derecha y del (neo)fascismo en todo el mundo y, en el caso que nos ocupa, en América Latina. Solo así puede desenmascararse la falsa ambigüedad con que a veces se presenta, contribuyendo a un pensamiento crítico y a una conciencia crítica que resulta hoy de una necesidad imperiosa para sustentar y reforzar un imprescindible y militante sentimiento antifascista [Rafael Huertas].
