La historia de “Lila era la esposa legítima de Beethoven en el mundo de la ebriedad estética pero, como los esquizofrénicos, llevaba una doble vida: la vida eterna de la noche y la condena, también eterna, de los días y días sin sentido con el marido de carne y hueso, un tranquilo señor bueno para nada y ese hijo adoptado que había recogido sin quererlo y que con los días y los años resultaría epiléptico, drogadicto, feo y tan sucio que espantaba”.