(Universidad Icesi, 2013-12-01) Guzmán, Carlos Felipe
Monguí me contagió su tranquilidad. Era
viernes y sus habitantes, con ruanas de
lana y sombreros de tapia pisada, conversaban
en la plaza central. Bajamos del bus y observé
las construcciones coloniales y las calles
empedradas que hacen de este municipio
boyacense una reliquia de Colombia; cuadro
campesino que contrastaba con los balones de
fútbol, de diferentes tamaños y colores, que
adornaban las paredes blancas de las casas.