Desde hace un tiempo, no mucho, me vengo dando cuenta de que lo más
importante que hay es el matrimonio. No sé si sea cosa de ir llegando
a los cuarenta soltero. Pero creo que no, creo que es algo cierto: el verdadero
tema es el matrimonio. Las religiones existen para legislarlo y
las ficciones para sublimarlo: todo se trata de conseguir, por distintos
caminos visibles e invisibles, que la gente se case y siga casada.